Época medieval

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En esta época debemos diferenciar entre tres períodos marcadamente definidos: el previsigodo y visigodo, de los que apenas conocemos nada (la existencia de una sede episcopal, como ponen de manifiesto los documentos del Concilio de Elvira, en el siglo IV, al que asistió el obispo de Ipagro, Sinagio, o el testimonio en el código de Leyes de Sisebuto en el que se hace mención al índice de Epagro como un notable centro de población), el musulmán y el cristiano.

Ipagrum, nombre que fue utilizado al menos hasta el siglo IX por la comunidad cristiana fue conquistada en épocas muy tempranas por los musulmanes, que pronto empiezan a denominarla Bulay (o Poley). Bulay pasa a primer plano con motivo de las revueltas muladíes encabezadas por Umar ibn Hafsun. Las primeras menciones se refieren a 890 cuando ibn Hafsun ocupa la población. Desde aquí parten sus escaramuzas y razias que tienen como objetivo las tierras del alfoz de Córdoba. Ello obliga el emir omeya Abd Allah a iniciar una respuesta militar que culmina con la ocupación de Bulay en mayo de 891, lo que supuso el inicio del fin de las rebeliones muladíes y el afianzamiento del poder omeya cordobés.

Administrativamente, forma parte Bulay durante el califato de la cora de Cabra aunque posteriormente, entre 1031 y 1069, se integró en el reino de los ziries de Granada, desconociéndose cuál fue su evolución posterior.

En Bulay conviven durante este período población beréber, cristiana (un millar fueron condenados a muerte por el emir Abd-Allah por ser partidarios de ibn Hafsun) y judía.

Bulay es conquistada en el año 1240 por las tropas del rey Fernando III de forma pacífica, por pacto de capitulación, lo que permitió la permanencia de población musulmana que conservó propiedades y libertades. El proceso de señorialización de la villa comienza pronto. En 1257, Alfonso X la donó por privilegio rodado a Alfonso Yánez Dovinal, personaje de origen portugués que de forma inmediata cambia su nombre por el de Aguilar. Acto seguido, en 1260, se realiza una repoblación con población cristiana.

Hasta el siglo XIX se suceden los tres linajes que ostentan el señorío, el de los Aguilar, que se extingue por causas naturales en 1344, el de Alonso Fernández Coronel finalizado de manera cruenta en 1353 (como culminación de la revuelta del mencionado señor contra el rey Pedro I) y el de los Fernández de Córdoba que se extiende desde 1370 hasta la disolución del régimen señorial. De este linaje sobresalen las figuras de Alonso Fernández de Córdoba, Alonso de Aguilar, quien concentró en sus manos el control del concejo cordobés y la tenencia de varias plazas fronterizas, y de su hermano Gonzalo, el Gran Capitán.

Nada podemos decir de la sociedad aguilarense durante el medievo ni del número de pobladores de la villa en estos siglos.