Patrimonio civil

 

La Villa

La parte más antigua de la población se situaba en la zona alta del denominado Cerro del Castillo. En este lugar se localiza la villa, que estaba rodeada por una muralla de la que quedan pocos restos. Su población era muy reducida, sobre todo a raíz de la conquista cristiana.
Por relatos y descripciones sabemos que tenía varios torreones y tres puertas. La del Jordán, que se denomina Puerta Real, situada hacia mitad de la cuesta de Jesús. La del Hierro, también llamada Puerta del Espejo, que miraba al Norte, existía todavía a mediados del s. XIX, y la Puerta del Agua que debió estar al oeste de la calle Cuestezuela.

El Castillo

Este lugar debió ser desde tiempos remotos sitio estratégico. En los hallazgos arqueológicos realizadas en las cuevas bajo sus murallas, se han encontrado materiales eneolíticos del III al II milenio. El cerro está lleno de cerámicas del bronce, con necrópolis en las laderas (ibérica y romana). Ipagro debió ser población ibérica, por su cerámica típica coloreada, con círculos concéntricos enteros, de influencia púnica.
Con motivo de la sublevación de Omar ben Hafsun su nombre aparece en la historia con el nombre de Poley en la batalla del mismo nombre.
El castillo de Poley fue considerado por Omar como el punto estratégico más importante de su línea fronteriza llegando a instalar allí la plaza de armas y reforzando las defensas. El 16 de abril del año 891 Omar fue derrotado, entrando Abd Allah en el castillo, sin llegar a combatirlo en la batalla de Poley.
Este castillo formó parte de la cora de Cabra, formando ésta parte del reino de Granada al caer el califato. Posteriormente pasó a poder de los almorávides y de los almohades, perdiendo finalmente su cabeza militar con la caída de Córdoba en 1236 y en 1238 su cabeza política con la muerte de Ibn Hud.
Se reparan puertas y fortificaciones del castillo y de la villa tras la conquista por el rey Fernando. En 1352, don Alonso Fernández Coronel, que se subleva contra el rey, es atacado en el castillo por tropas reales. Se minaron las murallas y se derrumbaron parte de estas que en seguida se volvieron a levantar.
El rey Pedro I devolvió por segunda vez la villa a la Corona y ordenó que se borrasen todas las señales de águilas que se habían puesto de los anteriores señores, cambiándole el nombre a la villa por el de Monterreal, mandando reparar el castillo por ser este fronterizo.
Al s. XV pertenece la base del actual campanario de la parroquia y el trozo de muro contiguo. El castillo era de planta rectangular, con los lados mayores de N. a S. El muro arrancaba de la torre S.O., de sección circular, continuaba por una torre intermedia y terminaba en la torre cuadrada de la esquina S.E. En los muros había garitas salientes, sostenidos en remates. Los demás lados exteriores del castillo guardaban la misma proporción, alternando los torreones o cubos en los ángulos con las garitas intermedias, rodeado por foso y barbacana en el lado meridional. Una torre albarrana de tres plantas -llamada de la Cadena por tener una cadena esculpida en piedra que la ceñida alrededor a un tercio de altura- tuvo su entrada por el muro meridional, estaba coronada de almenas penetrada de aspilleras y rodeada de un foso al que llamaban la cárcava.
La puerta del castillo estaba situada al E., próxima a la torre cuadrada. Pasado el soportal abovedado, partía una escalera de acceso a la planta alta y zona residencial, donde estaba el salón del homenaje, de ocho metros de ancho por veintiuno de largo, situado en la misma torre cuadrada y extendiéndose hacia el E. Tenía tres ventanas, una sobre la puerta, otra sobre el patio y otra en la misma torre. En este salón se conservaron hasta mediados del s. XVIII varías armas antiguas. Todavía en 1842, podían verse, los estribos de la bóveda que la cubría y los arranques de sus nervaduras. Hacia el sur corría una galería destinada sin duda en su parte baja a alojamientos de su guarnición, y en el piso superior a los dueños y servidumbre. El patio de armas, en la zona septentrional, 31 metros por 24 ms., tenía en su centro dos aljibes de 7 por 4. También tenía dependencias subterráneas, como una cocina al N. que enlazaba con la Sala Honda, ocupadas ambas por la guarnición.
De la arruinada torre N. del castillo, queda aún una ménsula de la que arrancan tres nervaduras góticas. Esto quedaba en 1910; sesenta años antes un corregidor autorizó demoler el castillo y utilizar sus piedras. Se trataba de don Juan Vila Cordón que ordenó levantar las losas de mármol rojo de Cabra que pavimentaban el patio de armas para acerar algunas calles principales.

Plaza de San José

De estilo neoclásico, fue proyectada por Juan Vicente Gutierrez de Salamanca. Comenzó a construirse en 1810 y se terminó en el 1813, en plena guerra de la independencia.
La plaza se crea con dos objetivos fundamentales, cubrir un descampado que había en el centro de la ciudad, siguiendo así la moda de embellecimiento de las ciudades que se había impuesto por Carlos III, y sanear e higienizar los medios urbanos concentrando en un sólo lugar las instalaciones públicas, mercado, cárcel, festejos, etc.
Desde que se inauguró hasta 1966, la plaza albergaba un mercado ambulante.
Es de planta octogonal cerrada, comunicándose con las calles que la rodean mediante cuatro arcos
Aunque en un principio no fue así, acertadamente se optó por diseñar las fachadas iguales, dándole uniformidad a la plaza. Excepto la casa consistorial, los demás edificios que la componen son de tres plantas, separadas por impostas que terminan en un ático adornado con pináculos.
Las portadas son casi todas adinteladas de piedra. La superficie interna es de 3.500 metros cuadrados y fue declarada conjunto histórico-artístico en 1973.
Autor:GUTIERREZ DE SALAMANCA JUAN VICENTE
Fecha:1813
Dirección:Plaza de San José

Torre del Reloj

Situada en el cerro de la Silera, en la plaza de los Desamparados, fue construida entre 1770 y 1774, durante el reinado de Carlos III. El arquitecto que dirigió la obra fue Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca.
Está construida en ladrillo agramilado con basamento de arenisca; es una torre exenta, de concepción barroca. Posee dos campanas, una para las horas y otra para los cuartos.
Tiene unos treinta metros de altura, de tres cuerpos, zócalo alto y remate con linterna. El primero, junto con el zócalo en el que se abre la puerta, tiene una altura sensiblemente similar a los otros dos juntos con vanos pequeños. En el segundo cuerpo se encuentra el reloj, tiene los huecos grandes y en él se sitúan las campanas de las horas. El tercero también tiene los huecos grandes, en él se encuentran las campanas de los cuartos. Este cuerpo termina en una cúpula decorada de azulejería; esta cúpula está coronada por un remate en forma de linterna. La obra, que comienza con forma cuadrada con esquinas rematadas, termina en su último cuerpo con forma ochavada. De estilo barroco, se encuentra rodeada de decoración de ladrillo con molduras que rodean huecos, esquinas y cornisas.
Autor:GUTIERREZ DE SALAMANCA JUAN VICENTE
Fecha:1774
Dirección:Calle Silera, s/n

Casas Señoriales y Paseos

Aguilar es un pueblo de casas señoriales con fachadas blasonadas y portadas majestuosas. Una de las más antiguas se localiza en la calle Pozuelo y data de 1574.
En la calle Arrabal se encuentran algunas casas, una de ellas, del s. XVII, la ocupó el rey Felipe V a su paso por Aguilar. La contigua a ésta muestra en su fachada unas cadenas que su antiguo propietario, el marqués de Casas-Vargas, mandó poner equivocadamente sin derecho para simbolizar el asilo concedido por Carlos III al dueño de la casa vecina. Su fachada, toda de piedra, está fechada en 1670 y ostenta el escudo de los Spínola.
En esta misma calle, en el número tres, se alza una casa de principios del s. XIX, en cuya fachada, con grandes columnas y pilastras que flanquean los vanos centrales, se hacen interesantes labores de ladrillo en jambas y guardapolvos.
En el número uno de la calle Carrera, antes Calvo Sotelo, hay una casa de portada y balcón severos, con baranda de hierro de grandes líneas. Al zaguán se abre el portón, el más artístico de Aguilar y uno de los más bellos de la provincia de Córdoba, es de nogal tallado. La número treinta y cinco es otra casa de fachada barroca.
La casa número dos de la antigua Gutiérrez Cámara, hoy Vicente Núñez, también llamada del "Caballo de Santiago" porque tiene una hornacina sobre el balcón central en el que hay una figura de Santiago a caballo. La portada es de piedra blanca, con dintel magnífico y moldura que forma el coronamiento sobre la hornacina. Lleva grabado el año 1765, el de su construcción.
La casa más popular con caracteres muy propios del s XIX, es de fachada sencilla, con dos plantas, con fajas que, a modo de arrabas, rodean puertas y ventanas, a unos centímetros despegados de las líneas de huecos de puertas y ventanas.
Otros edificios civiles de interés son los Molinos del Duque, viejos molinos aceiteros de interesante arquitectura y de los que quedan elementos representativos.
En la calle La Tercia se levanta el edificio que le da nombre, actualmente bodega, con bonita portada con escudo de los Duques de Medinaceli y hornacina con Ecce Homo. En el interior presenta tres grandes naves con dos plantas, aunque la central, tras ser reformada, ha quedado en una sola planta con la altura de las dos. Las laterales conservan las recias bóvedas para entrada de acémilas a la planta superior. Debe ser obra del s. XVII o principios del s. XVIII.